Los trastornos de la personalidad representan hoy en día un importante desafío diagnóstico para los profesionales clínicos. Por un lado, su identificación no puede basarse únicamente en el estudio semiológico de síntomas y signos, sino que exige una evaluación cuidadosa de aspectos más profundos como la estructura de la personalidad, el sentido de identidad del individuo y la forma de relacionarse con los demás. Por otro lado, la alta comorbilidad de los trastornos de la personalidad con otros cuadros clínicos —como los trastornos afectivos, los trastornos de la conducta alimentaria o los trastornos por consumo de sustancias— contribuye a que con frecuencia queden enmascarados por diagnósticos del eje I. Esto retrasa tanto la detección como el inicio de un tratamiento adecuado. Además, persiste cierta tendencia a emplear el diagnóstico de trastorno de la personalidad como una especie de “cajón de sastre”, aplicándolo a personas percibidas como difíciles, sin una clara pertenencia a un subtipo diagnóstico definido.
Todo esto hace que el diagnóstico de los trastornos de la personalidad sea complejo y desafiante. No obstante, hoy sabemos que una detección precoz es fundamental, ya que contamos con herramientas terapéuticas específicas y eficaces. Si logramos identificar estos trastornos a tiempo, también seremos capaces de tratarlos de manera más efectiva.
Este será el eje central de la sesión monográfica.


